Hoy en tribuna señalamos con firmeza el llamado “Plan B” de Morena: la B de burdo, por ser una reforma mal hecha; la B de bastardo, por su origen ilegítimo; la B de bizarro, por lo absurdo de su propuesta; y la B de bajeza, por atentar contra la voluntad del pueblo.

Mientras México enfrenta inseguridad, desempleo y rezago educativo, el oficialismo se enfoca en cambiar las reglas en lugar de resolver los problemas reales.

La democracia no se negocia. Desde el Senado, defenderemos el voto libre de las y los mexicanos.