Por: Ana Sánchez

En una intervención que calificó como “una mañana triste”, la diputada local Miriam Martínez Sánchez subió a la tribuna para visibilizar la crisis que enfrentan campesinos y productores en Tlaxcala y el país, y para exigir políticas públicas con apoyos reales, no solo discursos.

“El campo no es una estadística ni un problema administrativo, el campo es vida, trabajo y dignidad para miles de familias reales”, sostuvo la legisladora, quien habló no solo como diputada, sino como “mujer tlaxcalteca” convencida de que la soberanía alimentaria debe ser una prioridad nacional.

Martínez Sánchez señaló una contradicción estructural: mientras millones de campesinos luchan por sobrevivir, México depende cada vez más de la importación de alimentos básicos. De acuerdo con datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, solo en 2025 el país incrementó su dependencia alimentaria del exterior, en contraste con los discursos oficiales sobre autosuficiencia.

“Durante los últimos 7 años hemos escuchado discursos sobre autosuficiencia alimentaria, pero la realidad que viven los productores es distinta: precios injustos por sus cosechas, mercados saturados por importaciones, falta de financiamiento y escasos apoyos para insumos y producción”, denunció.

La diputada expresó su respaldo particular a las mujeres campesinas, “que además de trabajar la tierra, sostienen a sus familias, cuidan a sus hijos y mantienen vivas las tradiciones productivas de nuestras comunidades”. También extendió su solidaridad a los hombres del campo, adultos mayores que siguen sembrando porque no tienen otra opción de sustento, y a los jóvenes “que aún creen que el campo puede ser una oportunidad y no una condena”.

Asimismo, respaldó a los transportistas que diariamente circulan por carreteras y autopistas del país “en condiciones de riesgo frente a robos, violencia y falta de garantías para transitar con seguridad”.

La legisladora fue contundente al demandar la instalación de “una mesa de diálogo real con los productores, donde se atiendan sus demandas de fondo, no solamente de discurso”.

“El campo necesita decisiones, no palabras. Los mexicanos deben poder competir en condiciones dignas. Si queremos hablar de soberanía alimentaria, entonces debemos empezar por respaldar a quienes producen nuestros alimentos”, sentenció.

Y concluyó: “No podemos, por ejemplo, priorizar apoyos para otros sectores mientras se abandona a quienes nos dan de comer. Esto no es de colores. Esto es de justicia”.