Sobremesa: «Éxito»
- 20 noviembre, 2019
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Por: Sandra Marbán. Coach familiar
Hablar del éxito es hablar de todo y de nada… y no porque nos dispongamos a filosofar o a relativizar el tema… sino porque se trata de un elemento incapaz de existir per se, puesto que requiere de un elemento esencial para su existencia: EL SUJETO, sin sujeto no hay éxito; sea cualquiera la naturaleza de ambos.
El éxito, entonces, existe en función del sujeto… lo que lo le atribuye lo indeterminado e indefinido; sin embargo, sí y solo sí, el éxito existe en función del sujeto y esta subjetividad hace que el éxito para cada uno de nosotros se trate de algo completamente distinto de lo que significa para el otro ¿de dónde viene la frustración? ¿Existe el Santo Grial del éxito? O es que, ¿hay ítems, que te ayudan saberte exitoso?
La respuesta a todas las interrogantes anteriores es: NO, de ninguna manera, la historia del éxito se escribe por separado en cada vida, las metas son distintas, los sueños se pintan de colores diferentes y los sabores dulces no son para todos iguales.
La frustración proviene de lo que “se supone” debes hacer o tener para considerarte EXISTOSO. Y ¿de dónde vienen esas suposiciones?, ¿quién es su autor?, podríamos decir que… los grandes titanes del capitalismo, otros podrían decir que la religión, la verdad es cualquier cosa te sirve de pretexto para considerarte fracasado. Porque en realidad es más fácil, ver nuestros fracasos, que nuestros logros… contar y hacer alarde de nuestras carencias en lugar de contar y valorar lo que somos y poseemos.
Pero si todo puede ser considerado éxito y fracaso, ¿cómo podremos distinguir uno de otro?, existe un barómetro efectivo: la felicidad.
Ya sé que suena trillado eso de: “vida solo tenemos una y venimos a ser felices”… tan trillado, que aún resulta incomprensible para la mayoría y aún peor, difícil de llevar a cabo, como si la felicidad se hiciera. “La felicidad viene de dentro”, otra de esas frases que cuando no te sientes (te sabes) feliz, hasta caen mal, si viene de dentro, ¿por qué entonces me siento así?… ¿acaso soy infelicidad andando?, pues en ese momento… digamos que más o menos, pero no porque te falte algo, sino porque no te das cuenta de lo que tienes; y de la mano con todo eso va la valoración del “éxito”.
Éxito provine del latín exitus, que significa salida… así pues, podemos interpretar, que el éxito es la salida de lo que hacemos, los resultados que ofrecemos; y aquí es cuando caemos en cuenta, que sí, la felicidad proviene de dentro y las evidencias son los éxitos. El éxito es todo lo bueno que ofrecemos, aquello que damos y donamos; y cuando intentamos hacer el ejercicio a la inversa no nos queda, es forzado y lo único que obtenemos es insatisfacción.
El éxito no es cuantificable, es cualificable; ahora bien, pregúntate… ¿en qué momentos me siento feliz, y que acción o conducta contribuye a ello?; ¿lo que realizo día a día me hace sentir así?… ¡realizado! o solo lo hago porque “tengo que”, por “obligación”; y no me malinterpretes, no todo lo que hagamos tiene que ser divertido, el chiste es encontrarle la diversión, el empuje… mismo que se logra cuando no solo se mira el resultado, sino que se disfruta y agradece el proceso.
Pongamos un ejemplo que está en tendencia… “hacer dieta”… el móvil puede ser diferente… para llegar a cierta talla, para llegar a cierto peso, o por tener una vida y hábitos saludables… (Hoy no ahondaremos en ello, ya será para otro día), si llegamos al objetivo, habremos tenido éxito. Pero si no abrazamos todo el proceso, será más complicado, y se describe de la siguiente manera… cuando realizaste tu plan alimenticio un día, solo lo ves como algo pequeño, como el inicio o parte de … sin reconocer que ese día lograste el objetivo y el proceso está bien, pero si un día fallas… te castigas y sientes el fracaso, fracaso que te impedirá continuar al día siguiente… o bien, como lo realizado en ese día no se tradujo en el resultado final, no te sientes exitoso y es más difícil continuar.
Ser exitoso, implicar analizar lo que quieres lograr, lo que de verdad quieres realizar.
Tengo 33 años, y estoy convencida que a mi generación le tocó la turbulencia del cambio de paradigmas, tengo a la generación que me antecede preguntando una y otra vez, por el marido, los hijos, mi reloj biológico, la formación de una familia y todo lo que para ellos significaba una vida plena (aunque honestamente a muy pocos los veo rebozando de alegría, con sus hijitos y esposos; y a muchos los veo anhelando vivir la vida de sus hijos.. sí siendo algo así como adolescentes eternos); y por otro lado, la sociedad actual con sus exigencias, viaja, trabaja, compra un auto nuevo, compra una casa, obtén un montón de grados, diplomas… ¡es un verdadero jaloneo! ¡Ah! pero sé fitness, con piel perfecta, que no se te vean las arrugas, estrías, cicatrices… pero que se marquen bien los músculos… ¡qué cansado!
Y si, en algún momento, me sentí poco exitosa… o con éxitos empolvados. Y sí, se siente frustración y andas a tientos sin rumbo cierto… pero entonces vino el ejercicio de conciencia… ¿qué debo hacer qué? ¿Qué debo lograr qué?.. ¿Quién me dijo?, ¿quién dice que es lo que quiero?…
Hice un ejercicio bastante profundo, y me di cuenta …que al final, no tengo por qué rendir cuentas; tengo un criterio definido, ideas establecidas y principios personales que me rigen, porque así lo deseo… pero también me sé un ser cambiante, que evoluciona, con mente abierta y la madurez suficiente para notar cuando algo atenta contra mi voluntad y mi esencia… entonces lo supe, ¡claro que soy exitosa!, he logrado lo que me he propuesto y ha sido por gusto propio, realizo lo que me gusta, la verdad es que siempre lo he hecho, jamás he trabajado en un lugar que no me agrade o he estado con personas que no me gusten o alegren… y cuando siento que ya no es mi lugar, simplemente me marcho, quejarse no sirve de nada. Y por supuesto, he tenido fracasos, grandes y fuertes, pero los uso como piedra para construir el siguiente nivel, aprendo y continúo… si no me equivocara es porque nunca estuve a prueba.
Hoy estoy al frente de mi negocio, viviendo y disfrutando cada día, escribo, pinto, dibujo, me invento el día que quiero vivir, no tengo lujos, pero lo suficiente para siempre poderle darle algo a los demás, me gusta lo simple y lo que alimenta mi espíritu, respiro cuando lo de afuera me confunde y regreso al origen, así que el éxito, es disfrutar, realizarte, pero sobretodo ser y saberte feliz.
Y si lo que haces no te gusta, no te es suficiente… sacúdete, redefínete… establece nuevas metas, claras, concretas, para no perderte en la indecisión o en el día a día. Siempre podemos hacer más.
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Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad del Altiplano.
Fue directora de Comunicación Social en el Ayuntamiento de Chiautempan, se desempeñó como Corresponsal del Diario de México en diversos Estados de la República Mexicana; Reportera de la Coordinación General de Información y Relaciones Publicas del Gobierno del Estado. Fungió como jefa de Información en el Ayuntamiento de Tlaxcala, Vocera de la Dirección de Atención de Migrantes (DAM) e Instituto Estatal de la Mujer (IEM); además fue coordinadora de comunicación social en el ayuntamiento de Yauhquemehcan, y jefa de Información del Grupo Monitor Nacional; Actualmente es la Directora General de Tlaxcala Digital.










