Por: Sandra Marbán. Coach familiar

Se tiene la afianzada idea que las mujeres estamos locas, de pronto queremos una cosa y al minuto, a la hora, al día siguiente; queremos lo totalmente contrario, dicen con regularidad que nadie nos entiende y que a veces ni nosotras lo hacemos; la verdad es que todo depende, en gran medida, de una cuestión física-química y que efectivamente ni nosotras entendemos porque no la conocemos.

Cuando ves en la escuela embarradas de (sexualidad) salud sexual, solo te dicen anatómicamente como estamos conformadas, pero no nos explican lo que esos órganos generan dentro de nosotras, cómo es que esos químicos se vuelven nuestro combustible para funcionar y qué dichos combustibles se vierten en diferentes medidas dentro de nuestro organismo, provocando cambios constantes, exacto… ¡sí! ¡Son mis hormonas!.

Conozco a diversas mujeres que se ofenden cuando les dicen hormonales, aún sigo sin entender por qué, la verdad es que sí lo somos y aun cuando existen algunas menos sensibles a dichos cambios, habemos otras tantas que de no conocer nuestro funcionamiento, estaríamos alarmadas por los cambios físicos o realmente volviéndonos locas o incluso volviendo locos a quiénes nos rodean.

En lo particular, me gusta reconocer que soy hormonal, es parte de mi naturaleza… es el ciclo natural que ocurre conmigo y que en determinado momento, me permitirá lograr el maravilloso sueño de convertirme en madre. Siempre fui muy observadora con lo que acontecía conmigo y con mi cuerpo, aunque tal vez no era necesario serlo tanto, los cambios emocionales durante mi pubertad y adolescencia fueron intensos, recuerdo a mi papá decirme una y otra vez: -“tienes que aprender a vivir con tus cambios”, yo solo pensaba… ¿aprender a vivir con qué?, mi mamá que no vivió nada de esto  (siempre ha sido una mujer bastante equilibrada y natural) llegaba a pensar que seguro algo dentro de mí no andaba bien.

Me llevaron a los especialistas indicados en diferentes ocasiones pero siempre la misma afortunada respuesta: “todo está muy bien”. ¿Si todo está bien, por qué me siento así?, resulta que con el tiempo, con intuición femenina y con toda la curiosidad que siempre me ha llevado a investigar, conocer y desentrañar mis dudas… ¡aprendí! Aprendí a conocerme de a poco y con profundidad.

Es verdad que pasamos por días complicados y tal como la sociedad está acostumbrada, nos centramos en ellos, en nuestros “días difíciles del mes”, sin embargo, existen también nuestros días felices, honestamente prefiero centrarme en esos días. Para entender todo esto de mejor manera debemos tener muy claro quiénes son los protagonistas de nuestro proceso menstrual: las hormonas, el óvulo y el tejido esponjoso del endometrio.

Las hormonas, como ya dije, son el combustible que regula nuestro organismo y son tan sensibles que diversos factores pueden alterarlas, de entrada las mujeres sufrimos alteraciones por nuestro ciclo menstrual; y es la tiroides quien las regula para que todo funcione correctamente.

 El ciclo menstrual u ovárico, es el lapso durante el cual, el cuerpo de la mujer se prepara para un embarazo… así es que todas mujeres que afirman “no es mi naturaleza ser madre”, lamento desmentirlas… naturalmente estamos preparadas para ello, sí es nuestra naturaleza, de lo contrario no habría humanidad… que hayas decidido no hacerlo, es otra cuestión (en fin eso lo trataré en otro momento).

El periodo menstrual dura (regularmente) entre 28-32 días, por eso es que ¡todo el mes somos diferentes!, estadísticamente hablando tenemos 2 o  3 días en equilibrio.. ¡sí! ¡Nuestros días felices!; y ¿cuáles son esos días?, no soy médico pero te compartiré como yo lo entendí y ahora te lo explico.

El periodo menstrual empieza a contarte desde que empiezas a menstruar… no antes… no cuando terminas, el día que te baja es el día uno, durante el día uno y dos, los estrógenos disminuyen lo que provoca que nos cansemos más rápido y que nuestro humor no sea el más agradable, incluso podemos tener insomnio. Además al no haber embarazo, el endometrio que se había preparado aumentando su tamaño, será desprendido, por ello los espasmos que en la mayoría de ocasiones generan dolor (por eso es importante tomar mucha agua, para facilitar la expulsión y hacer ejercicios ligeros, estiramientos, yoga, etc.).

Durante los días 3, 4, y 5 (que son los que regularmente dura la menstruación, o sea el sangrado y expulsión de tejido) terminamos de menstruar, los cólicos desaparecen, los estrógenos aumentan y con ello nuestra energía (un poco) así como el estado de ánimo.

De los 6 a los 9 días, la desinflamación del cuerpo ya es notoria, no solo la del vientre sino la también la provocada en todo nuestro cuerpo por los líquidos retenidos, ya te sientes más productiva, con mejor ánimo, los niveles de testosterona se incrementan y hasta te vuelves más creativa.

Y así llegamos a nuestros días felices, del 10 al 13, los estrógenos están al máximo, no solo te sientes con más energía y más productiva, TE VES MÁS BONITA, tu piel está radiante, tienes luz… tu ánimo está de lo mejor, químicamente eres positiva, optimista, ríes más; no solo te sientes… ERES MÁS ATRACTIVA, lo que también se reflejará en tu vida sexual, además los varones lo perciben… es algo totalmente de instinto natural para perpetuar la especie; se acerca la ovulación así que nuestro cuerpo manda todas las señales para tener un bebé, pero eso ya es una decisión consciente.

Independientemente de la trampa natural para seguir poblando este mundo, son estos 2 o 4 días, los que estamos al cien, los que de verdad nos permiten dejarnos ver como somos, son días muy felices y que si los tienes presentes podrás hacer maravillas, lo que habías postergado, lo que no te animabas, el trabajo acumulado… una cita con alguien nuevo, son días para disfrutarse, para complacerse, para vanagloriarse, para crear, innovar…vivirlos con intensidad. Son la recompensa a los otros 4 días difíciles.

Durante estos días puedes comer más libremente, no habrá erupciones en tu piel, no estarás inflamada, tu cabello brilla más, tus uñas también se ven lindas, vaya… ¡eres la mujer maravilla!

Te propongo que así como marcas cuando te bajará, marques también los días felices, para que a ellos los esperes con alegría a sabiendas de que esos días estarás mejor que nunca… lo mejor es que también llegan ¡cada mes!

Después de estos días felices, viene la ovulación y cuando el óvulo no es fecundado vienen de nuevo los cambios hormonales, de disminución de estrógenos y aumento de testosterona y progesterona… otra vez nos sentimos apáticas, emocionales, tristes, sensibles, con menos energía, volvemos a hincharnos, a retener líquidos, algunas sufrimos dolores de cabeza; de aquí la importancia de una alimentación balanceada, disminuir los cafecitos, hacer ejercicio y tomar mucha agua.

No realizo la descripción a detalle de la última fase del periodo, porque en este caso solo quise enfatizar en nuestros días felices, esos que algunas desconocen y por ello no los aprovechan, además es una ayudadita a los varones, si quieres disfrutar a tu pareja, que te mime, que sea más accesible y sonría más… estos días se encuentra en su mejor momento. Por otro lado, también son los días en los que se debe tener mayor precaución si no se busca un embarazo.

Si algunos de estos síntomas no tienen nada que ver con los tuyos, o tienes más dudas al respecto acude al ginecólogo o ginecóloga de tu confianza, ellos sabrán orientarte de la mejor manera, esto que escribo solo es compartir como yo lo vivo y cómo aprendí a disfrutar y ser más productiva en mis días felices.

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