Por: Ana María Montiel.

La Secretaría de la Función Pública trata de tapar el nepotismo existente en el Colegio de Bachilleres de Tlaxcala (Cobat), a cargo de Darwin Pérez y Pérez, quien de manera prepotente a su llegada, realizó el despido de más de 20 trabajadores para tener lugares donde ubicar a sus familiares directos y amigos, situación que ocasionó, una denuncia penal en su contra, ante la Procuraduría General de Justicia del Estado, por el delito de nepotismo, interpuesta, por docentes inconformes.

Pero a la fecha la titular de Secretaría de la Función Pública, la ex priista Eréndira Cova Brindis, no ha aplicado las sanciones correspondientes a Pérez y Pérez, y aún no da aviso a la Fiscalía Especializada contra el Combate a la Corrupción, como lo marca la Ley.

Ya que fuentes al interior de la dependencia, señalaron que lo que Cova Brindis, sabia del tema y que por ello, sólo emitió una recomendación al director general de los COBAT, para que en lo que esté en sus posibilidades, despida a sus familiares.

Que lamentable es, que los que pregonan que primero los pobres, sean quienes se beneficien en sus cargos públicos, porque de acuerdo a los principios de la cuarta transformación y de una nueva historia para Tlaxcala, como lo pregona la gobernadora Lorena Cuellar Cisneros, ya tenían que haber hecho la remoción inmediata de los servidores públicos involucrados, e iniciar  la investigación correspondiente para fincar o deslindar responsabilidades por los delitos antes mencionados, los cuales pueden demostrar muy fácilmente.