Hoy en tribuna lo dijimos con claridad: el feminicidio no se combate desde la negación ni con cifras maquilladas. Mientras se intenta minimizar la realidad, en México entre 7 y 10 mujeres son asesinadas todos los días. Es una crisis que exige seriedad, diagnóstico real y acciones contundentes.

Lo ocurrido recientemente en Atlangatepec, mi querido estado de Tlaxcala; donde una mujer perdió la vida en un hecho que hoy se investiga como feminicidio; así como también los feminicidios de una niña en Sonora, y las maestras en Michoacán, nos recuerdan que esta violencia está más cerca de lo que muchos quieren aceptar. No son estadísticas: son vidas arrebatadas y familias devastadas.

A esto se suma la preocupación por decisiones que envían mensajes de impunidad. Casos como el de La Luz del Mundo, donde se ha señalado la cercanía de sus líderes con actores políticos de Morena, no pueden quedar sin atención ni justicia para las víctimas.

Desde el PRI acompañamos la reforma contra el feminicidio, pero también exigimos resultados reales, atención integral a las víctimas y una política firme que enfrente este problema de raíz. Basta de simulación. Es momento de actuar.