Por: Ana Sánchez

En el marco de la sesión ordinaria del Congreso del Estado, la diputada Engracia Morales Delgado subió a tribuna para condenar enérgicamente la agresión cometida por un alumno de la preparatoria Antón Macarenco en el municipio de Lázaro Cárdenas, Michoacán, que cobró la vida de dos maestras, quienes —dijo— “hoy dejaron de cumplir ilusiones, metas, sueños, y una familia hoy las llora”.

La legisladora calificó el suceso como trágico e inadmisible, ocurrido en el marco del ejercicio de sus funciones docentes. “Como magisterio nos sentimos lastimados. Condenamos toda forma de violencia, especialmente a la que se ejerce contra quienes dedican su vida a la educación y a la enseñanza”, expresó con evidente pesar.

Morales Delgado reflexionó sobre la compleja labor docente, que va mucho más allá de estar frente a un grupo de 30, 40 o incluso 50 alumnos. “Ser maestro no solo implica estar frente a un grupo con quien se va a compartir aprendizajes, no solo es revisar trabajos y tareas, no solo es continuar con la formación educativa que nos proponen los planes y programas de estudio, no solo es cumplir con un horario establecido”, enumeró.

La diputada detalló que ser maestro implica enfrentar diversos retos: atender a padres y madres de familia, unificar diferentes ideas y criterios, compartir con la diversidad cultural de los alumnos, atender sus contextos particulares y formas de aprendizaje, cumplir con tareas administrativas, resolver problemas de convivencia, elaborar planeaciones fuera del horario de clase, evaluar, construir acuerdos escolares y detectar señales de riesgo para canalizarlas al área indicada.

“Todo ello es parte del proceso educativo”, afirmó. Sin embargo, advirtió que muchas veces no se tiene la oportunidad de conocer los conflictos emocionales, los problemas familiares, la falta de atención en casa y toda aquella influencia externa que está volviendo agresiva la conducta de un alumno, llevándolo al punto de cometer actos de violencia contra quienes consideran vulnerables.

La legisladora subrayó que la integridad física, emocional y laboral del docente debe ser protegida siempre por el sistema educativo. “En la escuela deben existir ambientes seguros y libres de violencia para todos los que conforman la comunidad escolar, para poder regresar a casa de manera sana y pacífica. Razón de sobra es que un maestro también tiene una familia que atender, unos hijos que educar y una vida para vivir plenamente con absoluta tranquilidad”, enfatizó.

Desde el magisterio, Morales Delgado hizo un llamado a madres, padres, tutores, autoridades educativas y a la sociedad en su conjunto a fortalecer el cuidado de las infancias y juventudes, atender con seriedad las señales de riesgo, promover entornos escolares seguros y libres de violencia, así como impulsar la salud socioemocional, la cultura de la paz y el respeto a la labor docente.

“Que el dolor que hoy nos une se transforme en acciones concretas para que ningún maestro o maestra vuelva a ser víctima de la violencia”, pidió.

La diputada se solidarizó con las familias, maestras, maestros, alumnas, alumnos y padres de familia de toda la comunidad de Lázaro Cárdenas, Michoacán, y exigió que el sistema educativo a nivel nacional garantice la protección del personal docente y de los alumnos en todas las escuelas. “No solo haya protocolos, sino que también se implementen estrategias para preservar una cultura de paz libre de violencia”, concluyó.