Por: Ana Sánchez.

Los encuentros denominados Diálogos Circulares, promovidos por la Coordinación de Comunicación Social del gobierno estatal como espacios de apertura y transparencia, generan controversia, pues se realizan bajo un esquema de creciente control sobre las preguntas que se pueden realizar, así como la interrupción de cuestionamientos incómodos para las autoridades.

Durante la más reciente edición de estos encuentros, quien escribe intento indagar sobre el hallazgo de cuerpos en la zona limítrofe entre Tlaxcala y Puebla, específicamente en el municipio de Altzayanca, un hecho que reavivó señalamientos sobre el uso del territorio tlaxcalteca como «tiradero de cuerpos», una problemática que había sido reconocida en administraciones anteriores por el propio secretario de gobierno, así como la contradicción entre las declaraciones de trabajos coordinados entre fiscalías y la información pública que contradice esta afirmación.

Ante las preguntas de los periodistas, el funcionario respondió de manera general que existe «excelente coordinación con Puebla» y que se cuenta con una «mesa institucional de seguridad», además de un programa de blindaje para las zonas limítrofes. Sin embargo, al intentar profundizar en el tema y cuestionar si Tlaxcala sigue siendo utilizado como tiradero de cuerpos y la coordinación interinstitucional, la respuesta fue interrumpida y el cuestionamiento fue cerrado por el coordinador de Comunicación.

Este tipo de acciones contrastan con el discurso oficial de apertura y democracia que promueve la administración estatal, empero, el cuestionaniento radica sobre que, en los hechos se limite el acceso a la información y se condicionen las preguntas que se pueden realizar.

El caso de Altzayanca no es aislado. En los Diálogos Circulares se ha observado un patrón en el que las preguntas sobre temas sensibles —como violencia, inseguridad o presuntas irregularidades en dependencias— son respondidas con datos generales o desviadas hacia otros temas, y cuando los periodistas insisten, son cortados por los moderadores.

Organizaciones de periodistas en Tlaxcala han señalado que estos encuentros, lejos de ser espacios de transparencia, se han convertido en mecanismos de control de la información donde se privilegia la difusión de logros gubernamentales sobre la rendición de cuentas.